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Soy un practicante de Wushu con varias actividades por fuera de esta actividad pero que principalmente este arte a definido en gran parte una forma de encarar y percibir la vida misma.
Desde mis inicios en la práctica del Wushu, tuve diferentes tutores, amigos, maestros que fueron enriqueciendo mi “gong fu” en el Wushu moderno a lo largo de los años. Zhang, Daisy, Dai Li Mei, aparecen como guías claves que impactan profundamente en mi visión del Wushu.Mi aproximación con Brasil, mi acercamiento a la Comunidad china (que me re-bautizan con el nombre chino de WuQiang 武强- Wu, por artes marciales, Qiang, tiene varias traducciones; fuerte, poderoso,activo, guerrero fuerte) la Embajada y mis viajes, fueron escuelas y caldos de cultivo para perfeccionar y ampliar mis conocimientos. Los Cursos de Wushu que fuí dando y alumnos también son un reto constante para seguir aprendiendo. Despues de casi 2 décadas, me entusiasma todavía más el aprender. No me gusta el titulo de maestro, ni endiosamientos vacios. De títulos y honores, los supe conseguir en el deporte, en mi universidad, mis trabajos y mis acciones. Los papeles van y vienen, lo que vale realmente es el reconocimiento genuino de la gente.
Me gusta más el compartir. Y prefiero la honestidad, el cariño, la amistad desinteresada, la devolución de una sonrisa, en dejar algo en alguien.
En seguir teniendo la “seguridad” que sigo aprendiendo, porque de última Yo no soy esto. Seré a alguien definitivo el día de mi muerte, cuando no pueda modificar más mi existencia y quede, de alguna manera “atrapado, encasillado” en un descripción definitiva.
Estimo que hay algo de cierto sobre aquello que el Wushu o el camino del Gong Fu (Kung Fu) es una filosofía de vida. Si pensamos el Wushu como deporte o como arte, en ambas caras de una misma moneda vemos que la esencia, la b�squeda de la perfección y la lucha intima de superarse a uno mismo están presentes.
Los valores siempre estuvieron presentes en la cultura del Wushu aunque la distorción en la aplicación de los mismos hayan quedado como un vestigio solamente del pasado y una leyenda hasta ridiculizada en algunas casos cuando hablamos del Wude. Pero me pregunto es posible crear un Futuro sin pasado?
Sin pretender ser moralistas fanáticos ni extremistas de un posmodernismos ligero, muy ligero de principios de conducta, creo que la actitud más asertada es la del buen criterio, el reconocimiento de las buenas personas por sobre las buenas condiciones “pasajeras” de las habilidades técnicas y la plena conciencia que la vida es un conjunto de cosas, en que el Wushu es un engranaje más.
Aún hay mucho por recorrer pero por suerte en muchos países alrededor del mundo con más fuerza aparecen excelentes guías que nos enseñan que el maestro se encuentra a través de la búsqueda interna.
El Wushu me pone feliz, me hace bién y espero realizarlo durante toda mi vida. Y como lo he hecho en innumerables ocasiones es mi deseo seguir trasmitiendo un mensaje positivo para la gente que no lo conoce y motivar a otros a seguir el camino de la práctica.
Nos vemos en el camino
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